martes, 16 de diciembre de 2008

Lectura después de Capote, El gran Gatsby, de F.S. Fitzgerald


"Permítame decirle algo acerca de los ricos: son diferentes de Ud. y de mí. Poseen y disfrutan temprano en la vida y esto tiene un efecto en ellos: los hace blandos donde el resto de nosotros somos duros. Y cínicos donde somos crédulos; y todo esto de un modo difícil de entender si no se ha nacido rico.
Están persuadidos, en lo profundo de sus corazones, de que son mejores que nosotros, justamente porque las compensaciones y refugios de la vida han sido cosas que hemos debido descubrir por nuestra cuenta. Y aun cuando lleguen a penetrar en nuestro mundo, e incluso arrastrarse por debajo de nuestra propia abyección, seguirán pensando que son mejores que el resto de nosotros: son diferentes."
Francis Scott Fitzgerald

domingo, 31 de agosto de 2008



El corazón de las tinieblas
, de Joseph Conrad.

“Cuando alguien llega aquí, usted lo sabe, no es para contemplar la luna

Eurídice Zamora
Hay mucho que apuntar sobre esta “aventura”. Conrad se puso encima de un lugar escalofriante y nos permitió hurgar en el todo débil trozo del ser humano. El protagonista atraviesa un río a contracorriente, y en la búsqueda por su parte restante, encuentra sus restos viles. Uno no hace sino compararse con estos sufrimientos, tan vivos como si se estuviera en aquella misma selva, en aquella maltratada África y en aquellos cercanos tiempos. Cuando aun no llega a la jungla final dice:
“un necio con puro miedo y finos sentimientos está siempre a salvo”
Marlow aspira toda aquella atmósfera de infierno, pero no llega a tocarla.

Conrad pone contra la pared -sin preparar instructivo alguno- al hombre de poderes absolutos, lo cuelga en entre dicho, sea éste un führer alemán de mediados del siglo XX, un duce italiano, un dictador español, o un caudillo latinoamericano de estos tiempos puesto por la gracia de Dios.

Cuando Marlow llega al final, y se topa con el rostro de Kurtz, la tiniebla se vuelve más tiniebla, la sospecha de su final se torna real, y su muerte no se hace sino necesaria…
‘vivimos como soñamos…solos’

lunes, 4 de agosto de 2008

El encuentro con Rodrigo Blanco Calderón

Silvia, Cesar, Rodrigo, en el café Arábica. Nelson y Eurídice estan del otro lado de la foto.



El corazón de las tinieblas es la quinta de las novelas de Joseph Conrad, escrita justo a finales del siglo XIX. Recoge en cierta forma la experiencia personal del autor en un viaje que realizó al Congo en 1890 y que no olvidó fácilmente.


Marlow les cuenta a un grupo de personas en la desembocadura del río Támesis, justo a la hora crepuscular, acerca de su viaje al África en busca de un agente comercial llamado Kurtz que enviaba a la empresa enormes cantidades de marfil. El viaje resulta una verdadera Odisea, donde sutilmente Conrad proclama la hipocresía del imperialismo aunque sin tomar abierto partido hacia los africanos, saltando del horror a la locura.

Rodrigo nos deleitó con sus impresiones e interpretaciones llevándonos a reflexionar sobre aspectos de la obra que muchos de nosotros no habíamos percibido en la primera lectura: Cómo el río es el hilo conductor del relato pero en sentido contrario a la corriente, como si fuese un viaje al pasado. O como la maldad y el bien están tan cerca justificándose simplemente con una idea. Al final de la tertulia salimos convencidos de que debíamos leer una vez más la obra y ver de nuevo la película Apocalipsis Now (Francis Ford Coppola 1979), basada en la novela de Conrad.

Nelson Cordido.
26 de julio del 2008- Arábica café.




Sobre el encuentro con Rodrigo Blanco y "el corazón de las tinieblas" 26 de Julio 4:30 pm café Arábica

Por “el lector interrumpido” estuvimos: Silvia Marín, Nelson Cordido, Cesar Nuñez, Eurídice Zamora.

El encuentro con Rodrigo fue toda una tertulia, tan es así que él no dudo en que la conversación empezara por los lados de uno de nosotros. Pues una tertulia no pretende ser una clase, ha de quedar como un encuentro grato, sin olvidar que ello nos llevará por las rutas de la reflexión, búsqueda inequívoca de toda lectura. Sin embargo “el corazón de las tinieblas” amerita palabras graves como Infierno, lo que le otorga a la tertulia el matiz de una cátedra. Marlow presencia el descenso al infierno sin tocarlo. En palabras de Rodrigo: “Marlow da como un pasito atrás, y no toca el infierno. Mientras Marlow sigue la contracorriente del río, comprende cada vez menos, tiene miedo a lo extraño, sabe que está entrando en otra dimensión, sin embargo tiene la fascinación de la no comprensión.” El tiempo es un río que no pasa, y es que el río es un factor indispensable en esta novela. Toda ella es un viaje al pasado. El pasado está en el presente, pero en la periferia de la ciudad, por eso el rio esta allí, permanece en todo el trayecto, para permitirnos ver esa contradicción con claridad. Lo descriptivo en Conrad, es más moral que puntual.
La ideología de Kurtz, el malo en esta historia pregona: “todo lo justifica una idea” . Es la ideología del colonialismo, del imperialismo, del lider político, de la gente alucinada. El mal como centro. Conrad se anticipa al nascismo, pues la escribe unos cuarenta años antes de la hegemonia Hitleriana. Su critica se dirige hacia la verdad impuesta en en contra de la verdad descubierta. Sin embargo, Conrad no cae en una moraleja. Supongo que por aquello de que su alter ego, Marlow, no lo hubiera permitido.

Gracias a Rodrigo Blanco y a ReLectura por esta invalorable tertulia.


Eurídice Zamora.

jueves, 3 de julio de 2008

Próximo escritor invitado: Rodrigo Blanco Calderón, Próxima lectura: El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad.

domingo, 27 de abril de 2008

tuvimos un encuentro con la fascinante moby dick





Sobre el encuentro con Roberto Lovera De Sola.
Lectura Moby Dick, de Herman Melville.

Todo comenzó a las 4 pm. Roberto Lovera nos sorprendió a todos. Además de los lectores interrumpidos que asistimos a esta tertulia (Silvia Marín, Keyla Vergara, Ana Aquino, Nelson Cordido, Eurídice Zamora) Lovera de Sola, invitó a sus amigos del circulo de lectores de la fundación Herrera Luque. La verdad es que hablar sobre algo grande, al menos merece ser escuchado en grande. En ese cafetín citadino flotamos en la mar por unas horas. Nos sentamos en la proa y en la popa de un barco a la intemperie, cercanos a los mástiles, con oleaje en mar picado a veces, y apacible otras. Moby Dick quiere decir mil cosas, nos recordaba con alegría Roberto a cada instante. ¿Es un viaje interior? Esta ballena además de blanca, histórica y universal es el mapa donde el ser humano se reconoce a sí mismo. La ballena no es lo que mata al capitán Ahab, es él mismo el que se ata a ella y se sumerge en lo más ignoto de la monstruosidad. Como todo libro clásico, este es un libro infinito. Y, Roberto nos preparó un cuidadoso texto sobre Moby Dick, sobre su escritor Melville, su época, sus amigos, su abandono por parte del suelo que piso.... Todo Moby Dick es un viaje a la derrota.

Lo que hay de ficción en torno a este monstruo de una sola cabeza, no va por los caminos del documental, no es en fin, el testimonial de un capitán al acecho por un ente corpóreo de grandes proporciones, ni de un Ismael contador de la historia que le toco pisar aquella embarcación, en sus palabras: "llamadme Ismael.....ya es tiempo de hacerme a la mar. "Es" la aventura del vivir que siempre desconoceremos a ciencia cierta.
Tertulia marina y maravillosa, al final llegamos a puerto....

Cuando todo terminó, y quedábamos algunos de los integrantes de ambos grupos, cuando ya era oscuro, Roberto nos seguía emocionando con sus libros predilectos.
A Roberto Lovera y ReLectura, mil gracias.

EE Zamora
27 de abril del 2008


el viaje como metáfora de búsqueda


A lo largo de la historia, el viaje ha sido tema de ficciones y grandes relatos se han escrito que describen los más variados periplos que cualquier escritor haya podido imaginar. De este modo, encontramos ejemplos en la literatura que dan cuenta de este hecho, tales como, Los viajes de Gulliver, Ulises, La vuelta al mundo en 80 días, Viaje al centro de la tierra y el caso que nos ocupa, Moby Dick.
Al leer sus páginas, quedamos deslumbrados por las magistrales descripciones que hace Melville, no solo del mar, sino también, de las circunstancias sociales y culturales con las que construye la trama. En este sentido, el crítico literario Harold Bloom, llegó a afirmar que Moby Dick representaba “el paradigma novelístico de lo sublime”, porque en ella encontramos todos los elementos que descubren el alma, la soledad, el desasosiego, la búsqueda.
Y si tratamos de interpretar lo que simboliza Ismael, nos encontramos con la figura del navegante que intenta llegar a un puerto, con sus vivencias a cuestas. Para decirlo en palabras de Damaris Calderón, poeta cubana, “la figura del navegante es la del batallador épico, del buscador solitario que no espera encontrar nada. Lo que restringiría la grandeza y el alcance de la búsqueda, cuyo impulso es la búsqueda misma, el espíritu libre, solo y desasido”. Ismael se embarca, inicia su viaje y espera un encuentro que le devuelva la fe.
De esta forma, todos los que decidimos asistir al Café Arábiga el sábado 26 de mayo, hicimos un viaje, un largo recorrido bajo la firme conducción de Roberto Lovera De Sola, capitán sin par, quien nos guió en esta hermosa aventura, al encuentro con la gran ballena.

Ana Aquino

domingo, 6 de abril de 2008

Y, vimos el Moby Dick de John Huston de 1956 en casa.



Con Gregory Peck, y sobre todo con Orson Welles como el padre Mapple.

lunes, 31 de marzo de 2008

moby dick-la película de huston


El guionista necesita librarse de la novela porque si no la película será sólo una ilustración y no algo por sí mismo.
Jean Claude Carrière

jueves, 6 de marzo de 2008

algunos datos sobre Herman Melville:


Nueva York, 1 de agosto de 1819 - 28 de septiembre de 1891.
Escritor estadounidense, escribió novela, ensayo y poesía. Una de las principales figuras de la historia de la literatura. A los diecinueve años, descartando la posibilidad de ir a la universidad, comenzó a embarcarse en viajes que inspiraron sus obras, pasando algún tiempo en las islas del Pacífico.
De regreso a Estados Unidos trabajó como profesor y en 1841 viajó a los Mares del Sur a bordo del ballenero "Acushnet". Tras 18 meses de travesía abandonó el barco en las Islas Marquesas y vivió un mes entre los caníbales. Escapó en un mercante australiano y desembarcó en Papeete (Tahití), donde pasó algún tiempo en prisión, antes de regresar a su hogar en 1844.
Escribió sus primeras novelas sobre su experiencia como marino. Al tema del mar corresponden sus obras Mardi (1849), Omoo (1847), Taipi, un edén caníbal (1846) y Redburn (1849), mientras que La chaqueta blanca (1850) relata sus experiencias en el ejército.
Sus primeras novelas alcanzaron rápidamente una gran popularidad y le abrieron las puertas de la fama y el éxito económico, pero un incendio en los talleres de su editor le ocasionó un revés económico que le obligó a trabajar en la aduana en Nueva York.
Después de sus múltiples viajes, decidió casarse y estableció su residencia en Massachusetts, donde cultivó la amistad con el escritor Nathaniel Hawthorne, a quien dedicó su obra maestra, Moby Dick o la ballena blanca (1851), en la cual orientó su producción literaria a reflexiones éticas y filosóficas que se manifestaron también en Pierre o las ambigüedades (1852), una oscura exploración alegórica sobre la naturaleza del mal. Moby Dick no resultó un éxito comercial y Pierre o las ambigüedades (1852) fue un estrepitoso fracaso.
La poca comprensión de su público hacia Pierre o las ambigüedades (1852) produjo el descenso de las ventas de sus obras. No obstante, Melville continuó el proceso de creación y decantación de su estilo literario. En este período publicó Israel Potter (1855); el libro de relatos Cuentos de Piazza (1856), en el que se incluyen algunos de los mejores cuentos de Melville como Benito Cereno y Bartleby el escribiente; El hombre de confianza; Timoleón; Los cuentos del mirador; John Marr y otros marinos y Billy Budd, marinero (1891), obra que que le abrió de nuevo las puertas del mercado y le permitió publicar otros escritos inéditos como Diario de una visita a Europa, Mediterráneo oriental, La novia del manzano, Diario de una visita a Londres, Fin del continente, Diario de más allá de los estrechos y Cartas.
Obras: Billy Budd: (Sobre la injusta muerte de un joven marinero). Typee, Mardi, Moby Dick, Omoo, Bartleby, el escribiente: [Relato sobre un oficinista que anticipa los temas e inquietudes del escritor checo Franz Kafka], Benito Cereno: [De angustiosa intriga], Chaqueta Blanca.

lunes, 25 de febrero de 2008

entrevista a Raymond Carver (texto enviado por Miriam Mireles)


de que hablamos cuando hablamos de minimalismo.



CLICK PARA LEER

domingo, 24 de febrero de 2008

y C h é j o v



(partes del texto) La dama del perrito, de Antón Chéjov
...
Después la volvió a encontrar en los jardines públicos y en la plaza varias veces. Caminaba sola, llevando siempre la misma boina, y siempre con el mismo perrito; nadie sabía quién era y todos la llamaban sencillamente «la dama del perrito».

«Si está aquí sola, sin su marido o amigos, no estaría mal trabar amistad con ella», pensó Gurov.
...
Una noche que estaba comiendo en los jardines, la señora de la boina llegó lentamente y se sentó a la mesa de al lado. La expresión de su rostro, su aire, el vestido y el peinado, le indicaron que era una señora, que estaba casada, que se encontraba en Yalta por primera vez y que estaba triste... Las historias inmorales, que se murmuran en sitios como Yalta, son la mayor parte mentira; Gurov las despreciaba, sabiendo que tales historias eran inventos, en su mayor parte, de personas que hubieran pecado tranquilamente, de haber tenido ocasión; pero cuando la señora del perrito se sentó a la mesa de al lado, a tres pasos de él, recordó esas historias de conquistas fáciles, de excursiones a las montañas, y el tentador pensamiento de una dulce y ligera aventura amorosa, una novela con una mujer desconocida, cuyo nombre le fuese desconocido también, se apoderó súbitamente de su ánimo.
...
-Parece que necesita usted ser perdonada.

-¿Perdonada? No. Soy una mala mujer; me desprecio a mí misma y no pretendo justificarme. No es a mi marido, es a mí a quien he engañado. Y esto no es de ahora, hace mucho tiempo que me estoy engañando. Mi marido podrá ser bueno y honrado, pero ¡es un lacayo! No sé qué es lo que hace allí ni en lo que trabaja; pero sé que es un lacayo. Yo tenía veinte años cuando me casé con él. He vivido atormentada por un sentimiento de curiosidad; necesitaba algo mejor. Debe haber otra clase de vida, me decía a mí misma. Sentía ansias de vivir. ¡Vivir! ¡Vivir!... La curiosidad me abrasaba... Usted no me comprende, pero le juro a Dios que llegó un momento en que no pude contenerme; algo fuera de lo corriente debió ocurrirme; le dije a mi marido que estaba mala y me vine aquí... Y aquí he estado vagando de un lado para otro como una loca..., y ahora me veo convertida en una mujer vulgar, despreciable, a quien todos mirarán mal.
...
Desde entonces volvieron a verse todos los días a las doce; comían juntos, se paseaban, contemplaban el mar.
...
¿Cómo librarse de aquel intolerable cautiverio?...

-¿Cómo? ¿Cómo? -se preguntaba Gurov con la cabeza entre las manos-. ¿Cómo?...

Y parecía como si dentro de pocos momentos todo fuera a solucionarse y una nueva y espléndida vida empezara para ellos; y ambos veían claramente que aún les quedaba un camino largo, largo que recorrer, y que la parte más complicada y difícil no había hecho más que empezar.

viernes, 22 de febrero de 2008

...error de cálculo....




Unas lineas del relato de John Cheever, “La geometría del amor” rechazado por The New Yorker (un sábado), el lunes siguiente fue comprado en tres mil dólares por The Saturday Evening Post. 1 de enero de 1973

Era una impostura usual en las esposas de Parque Remsen, donde ellos vivían. Una o dos veces por semana Mathilda se vestía con sus mejores prendas, se ponía un poco de perfume francés y usaba abrigo de piel, y después, hacia el final de la mañana, tomaba un tren que la llevaba a la ciudad. A veces almorzaba con una amiga, pero era más frecuente que comiera sola en uno de esos restaurantes franceses de la calle 60 visitado por mujeres solas. Habitualmente bebía un coctel o pedía media botella de vino. Quería aparecer corrompida o misteriosa – víctima del cruel enigma del amor – pero si un extraño la hubiese mirado fijamente la habría acometido un paroxismo de timidez, y con un sentimiento parecido al pánico habría recordado su hermoso hogar, sus hijos de expresión sincera, y las begonias de su cantero. Por la tarde, asistía a una función teatral o veía una película extranjera. Prefería los temas intensos que agotaban sus sentimientos – o como ella misma decía, que la dejaban “vacía”.

domingo, 17 de febrero de 2008


John Cheever, el Chéjov del suburbio rico de USA, Carver el Chéjov del suburbio pobre de USA. Aquí va un trozo de uno de los relatos de Cheever.
The New Yorker, 26 agosto de 1951

....Dejé que se adelantara nuevamente, y caminé detrás, mirando sus hombros y pensando en todas las despedidas en las que había participado. Cuando papá se ahogó, fue a la iglesia y se despidió de nuestro padre. Apenas tres años después llegó a la conclusión de que mamá era una mujer frívola y se despidió de ella. Durante su primer año en la universidad había sido muy buen amigo de su compañero de cuarto, pero el muchacho bebía demasiado, y al comienzo del período de primavera Lawrence cambió de compañero de pieza y se despidió de su amigo. Ya llevaba dos años en la universidad, y llegó a la conclusión de que la atmósfera era excesivamente cerrada, y se despidió de Yale. Se inscribió en Columbia y allí obtuvo su diploma de abogado, pero descubrió que su primer patrón era deshonesto, y al cabo de seis meses se despidió de un buen empleo. Se casó con Ruth en el registro civil y se despidió de la Iglesia Episcopal Protestante; fueron a vivir a una calle retirada de Tuckahoe y se despidió de la clase media. En 1938 fue a Washington para trabajar como abogado del gobierno, y se despidió de la empresa privada; pero después de pasar ocho meses en Washington llegó a la conclusión de que el gobierno de Roosevelt tendía al sentimentalismo, y decidió despedirse. Salieron de Washington y fueron a un suburbio de Chicago, y allí se despidió sucesivamente de sus vecinos, culpables de embriaguez, hastío y estupidez. Se despidió de Chicago y fue a Kansas; se despidió de Kansas y fue a Cleveland. Ahora, se había despedido de Cleveland para volver otra vez al Este, y se había detenido en el Promontorio el tiempo necesario para despedirse del mar.

viernes, 15 de febrero de 2008

C A T E D R A L, de Carver



Estamos dibujando una Catedral.....

“Pienso que es bueno que en un relato haya un leve aire de amenaza...Debe haber tensión, una sensación de que algo es inminente.”
Carver


Su tonalidad es muy seca para mi gusto, pero su gravedad lacónica está abarrotada de sabiduría, respuesta a la medida del hombre de hoy, tal vez. Este narrador se mete con un ser a la deriva, con un sujeto profundamente solitario, abandonado a sus ideas, alienado por las devastadoras obligaciones de su clase social, con un individuo que está obligado a cumplir rutinariamente los avatares estrictos de la sociedad. Y se encuentra de frente con las reflexiones nada triviales de Raymond Carver. Es su modo irreverente de decirle a uno que lo piense mejor, que profundice una determinada situación, que no se pierda en su vacua ilusión.

En “Catedral” tenemos un ciego, una mujer, el esposo de la mujer, una mesa servida, whisky, cigarros, un televisor, un sofá nuevo, la alfombra, y una bolsa de papel que hace las veces de base para dibujar una figura. Esto parece una obra de teatro actual donde casi se puede escuchar el eco de un espacio vacío. Sin embargo Carver le está echando en cara a uno, y de una manera contundente, la historia de un hombre sin ojos que está viendo.

Eurídice Zamora

miércoles, 13 de febrero de 2008

tres notas sobre el encuentro con federico vegas y carver

Federico Vegas con El Lector Interrumpido.


Caracas, 9 de Febrero de 2008
Lugar: Café Arábica.


Autor motivo de la conversación: Raymond Carver


Asistentes: Euridice zamora, Miriam Mireles, Ana
Aquino, Silvia Marin, Omar Pérez y Nelson Cordido

Federico cubrió brevemente aspectos biográficos de
Carver, enfocándose en la interesante polémica entre
este y su editor Gordon Lish, quién no sólo dio
consejos a Carver sino que reescribió y suprimió
párrafos completos de sus cuentos. Llegó inclusive a
cambiar los finales varias veces.

Al principio Carver aceptaba de buena gana los cambios
ya que su precaria situación económica le impulsaba a
que el editor publicara lo antes posibles sus obras.
Pero con el tiempo esto fue cambiando y Carver
prefería mantener sus escritos tal como los había
concebido, lo que origino fuertes pugnas.

Otro aspecto que enfocó Federico fue comparar a Carver
con sus contemporáneos especialmente con John Cheever.
Resultó muy interesante observar las similitudes y
diferencias entre estos autores.

También habló sobre la influencia de otros autores
sobre Carver entre ellos Chejov y Maupassant

El grupo seleccionó Moby Dick de Melville para el
próximo encuentro


Nelson Cordido.



El sábado 9 de febrero tuvimos la oportunidad de compartir con Federico Vegas, en el café Arábica, la lectura de varios cuentos. Uno de ellos corresponde a Raymond Carver, Póngase usted en mi lugar y, el otro, a John Cheever, El ladrón de Shady Hill.

Pudimos apreciar en la obra de estos escritores que sus temas reflejan el drama y los avatares de la sociedad norteamericana. Los personajes, sumidos en angustias existenciales, tratan de encontrarle sentido a sus vidas procurando que éstas se tornen más llevaderas en la aplastante cotidianidad que los rodea.

Otro aspecto que abordamos en el encuentro, por demás muy discutido actualmente en los medios impresos y en la red, es el referido a la polémica suscitada con su editor Gordon Lish. Se cree que éste es el responsable de muchos cambios en los cuentos de Carver, hasta el punto que se piensa que Lish reescribió algunos de ellos y que el mérito y la fama del cual goza Carver se lo debe a su editor.

También, reflexionamos acerca del rol del escritor en Latinoamérica que se encuentra rodeado por una realidad dura y, cómo muchas veces ésta, compromete su labor.

La reunión transcurrió en una atmósfera agradable donde la proverbialidad y jocosidad de Federico Vegas animó la participación de los presentes. Nuestro invitado nos habló de los maestros que influyeron en estos escritores como Maupassant y Chéjov y así, de una manera sencilla, sin poses intelectuales, hicimos un recorrido por la obra de estos dos grandes de la literatura. Ése fue su acierto.

Ana Aquino




“Hay escritores a los que uno ama y admira pero hay otros escritores que, además, cuando se los lee por primera vez, no se puede evitar sino sentir que le están hablando a uno a través de la caricia de un relámpago fulminante.”
Rodrigo Fresán



Hace unos días presenciamos un encuentro colosal. Un escritor venezolano de estirpe gloriosa, orgullo de este país, tomó un expresso con nosotros, y nos habló de Raymond Carver, de su contemporáneo John Cheever y sus cuentos de “La geometría del amor” con un prólogo invalorable de Rodrigo Fresán, nos acercó a los últimos cuentos de Carver (Tres rosas amarillas) en homenaje a Chéjov, la influencia también de Maupassant, nos empapó sobre aspectos del criterio que suponía Raymond Carver para enfrentar el cuento y su escritura. Cómo se ganaban la vida desde un principio, y cuan profesionales eran tratados los escritores de su talla. Cómo un Truman Capote y otros, tenían una participación activa en revistas de un tremendo perfil literario (The New Yorker, Esquire...) apoyados tal como hoy en día en su oficio de escritor. Comentó sobre el gran Nabokov y su parecido con la estructura narrativa de Cheever, personajes siempre avanzando, siempre en fuga, en movimiento. No faltaron los escritores contemporáneos en boga.

En cuanto a la polémica surgida desde hace un tiempo entre Carver&Lish, agregó que tomáramos en cuenta que la figura del “editor” es una figura ignorada en Latinoamérica, y fundamental en esos países donde la lectura tiene una salida ostentosa. Editar significa cortar, esto es, elegir lo más valioso. Lo más valioso en el criterio por publicar lo que tiene mayor salida. Federico Vegas, nos habló sobre tres etapas en la edición de la literatura de Carver en conjunto con Lish, las primeras dos corresponden a la aceptación completa por parte de Carver por publicar a pie juntillas las ordenes de Gordon Lish. Ya en su última etapa, con los cuentos largos como “Catedral”..... Raymond Carver se vale por entero de su decisión como autor, sus últimos cuentos son editados por completo.

Escuchamos en palabras de Federico, sus costumbres personales de cómo escribe y lee las veinticuatro horas del día. Un escritor sin ningún temor a escuchar nuestras preguntas. Muchos momentos nos quedamos petrificados como los niños, cuando se quedan literalmente con la boca abierta y otras veces fuimos sumidos en carcajadas con sus cuentos, en aquellas mesas unidas por la necesidad de la costumbre para colocar las bebidas, se nos olvidaron las horas de la tarde que comenzaron con una luz y terminaron con otra. En realidad ya era tan oscuro que en aquel café cercano al Ávila, apenas podíamos reconocer el rostro de Federico Vegas. Parecía el ciego del cuento de Carver –la figura sabia en “Catedral”-. Después de estas horas de tertulia, no éramos los mismos....

Nos entraron ganas de participar en una gran aventura, será por eso que tal vez elegimos por unanimidad absoluta que nuestra próxima lectura sería Moby Dick de Melville.

Eurídice Zamora

lunes, 11 de febrero de 2008

Contra todos los pronósticos, el sábado se dio la tertulia con FV



ya enviaremos unas notas sobre este encuentro con FV
.
allí estamos: Omar, Silvia, Anita, FV, Nelson, Miriam, Eurídice.

jueves, 7 de febrero de 2008

jueves, 17 de enero de 2008

LA POLÉMICA: Carver, el escritor & Lish, el editor.

'Una de las polémicas literarias más interesantes en la historia del cuento.'



http://www.newyorker.com/online/2007/12/24/071224on_onlineo
nly_carver
[observación: cuando copie esta dirección en su navegador, tenga presente que esté tipiada por completo]
Artículo enviado por Miriam Mireles.
Conversaciones con Raymond Carver
Traducción: Milton Ordóñez


Artículo enviado a ‘el lector interrumpido’ por: Miriam Mireles.
Rafael Arráiz Lucca
El Nacional 21-8-2006

A 30 años de un prodigio


En apenas doce años Raymond Carver alzó vuelo y llegó a ser el mejor escritor de cuentos del planeta. ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? se publicó en 1976, y su autor falleció el 2 de agosto de 1988 en Port Angeles (Washington).
Había nacido en Oregon en 1939. No llegó al medio siglo. Hijo de padre alcohólico, él mismo lo fue, mientras educaba a los dos hijos que tuvo, y que confesaba adorar, con una primera esposa recién emergida de la adolescencia.
Su batalla con el alcoholismo culminó en 1977, de modo que su primer libro fue escrito aún entre vapores etílicos. Los que le suceden son todavía mejores que el primero, pero éste le anunció al mundo que un fenómeno del relato había llegado para quedarse.
El mismo año en que dejó el alcohol conoció a su segunda esposa: la escritora Tess Gallagher, quien lo acompañó hasta el momento en que el cáncer de pulmón se lo llevó de aquí. Fue ella la que halló entre los papeles de Carver cinco relatos prácticamente terminados.
Con ellos se publicó Si me necesitas, llámame (2000). Allí están algunos de sus mejores cuentos: "Leña", "Sueños", Vándalos" y el que le da título al libro, acaso uno de los mejores relatos que se han escrito sobre la tierra. Como el lector advierte, no puedo disimular la felicidad que me produce la lectura de sus cuentos: quizás por ello escribo este artículo tan celebratorio que me deja sin resortes críticos.
También quizás por esta misma razón es que he escrito tan poco sobre su obra, apenas una nota sobre un magistral libro de ensayos donde se recogen seis textos memorables: La vida de mi padre (1995).
El lector ajeno a estos temas, al que pretendo seducir para que se interese en ellos, seguramente se pregunta por qué los relatos de Carver pueden ser calificados de obras maestras; en qué consiste su aporte. Mi respuesta es simple: la maravilla que logra Carver reside en que parte del relato sucede fuera de él.
Dicho de otro modo: sus textos son tan sugerentes, tan ricos en posibilidades interpretativas, tan lejanos a la manipulación técnica, que el lector va construyendo el relato a medida que avanza en su lectura. Además, el narrador logra algo que es prácticamente mágico: crea una suerte de inquietud que imanta el relato de manera permanente.
Es como algo que queda reverberando, incesantemente. Pero cuidado, no es la angustia ni la desesperación el centro anímico que trabaja Carver, es algo bastante más complejo y sutil, que no hay manera de explicar con claridad.
En este sentido puede decirse que la experiencia de lectura carveriana es sensorial, además de narrativa y, también, puede ocurrir que el lector desprevenido, acostumbrado a no participar en el relato o avenido a los platos servidos, le resulten desconcertantes estos textos en los que, aparentemente, no ocurre nada, cuando en verdad está ocurriendo de todo, en los que la condición humana está en plena efervescencia.
La crítica literaria, que al organizar suele reducir, ha ubicado la cuentística de Carver dentro del universo del minimalismo, lo que es cierto, pero no basta con ubicar en esa gaveta a sus cuentos, que van mucho más allá y abren otras puertas y se conectan con otras fuentes.
Por ejemplo, la lectura que Carver hace de Santa Teresa no es gratuita, tampoco lo es que cierto espíritu místico lata en su obra.
Quizás sea esta actitud, como de alguien que camina sobre vidrios, la que conduzca a una escritura tan alejada de los lujos verbales, tan tejida en conjunto, tan lejana a la frase impactante, a los fuegos artificiales.
Casi no hay oraciones extraíbles por memorables en sus cuentos: su apuesta es al tejido, al clima, al eco, a la extraña inquietud que siembran las palabras.
Es evidente que el proceso de reescritura es rey en la obra de Carver. Detrás de sus cuentos perfectos, donde no sobra ni falta una coma, el autor redujo, cambió, volvió a pulir hasta que llegaba a la nuez desnuda de sus historias. No puede ser de otra manera.
Quizás por ello nunca escribió una novela, aunque él se lo atribuía a la presencia de sus hijos pequeños: "Las circunstancias de mi vida con esos niños dictaban otra cosa. Decían que si quería escribir algo, y terminarlo, e incluso que si quería sentir alguna satisfacción con una obra concluida, tenía que limitarme a cuentos y poemas."
Así fue, y también logró lo que se proponía: "Es posible, en un poema o en un cuento, escribir sobre cosas y objetos comunes y corrientes usando un lenguaje común y corriente pero preciso, e impartirles a esas cosas --una silla, una cortina, un tenedor, una piedra, un arete de mujer-un poder inmenso, incluso perturbador".

Films basados en obra de Carver.


http://www.vertigofilms.es/jindabyne/

Esto se ha llevado al cine, basados en la obra de Raymond Carver:

1. Jindabyne (2006) (short story "So Much Water So Close to Home")
2. Everything Goes (2004) (short story)
3. Du bois pour l'hiver (2004) (short story)
4. C'était le chien d'Eddy (2003) (short story)
5. Cathedral (2002) (story)
6. Studentova zena (2000)
7. What We Talk About When We Talk About Love (2000) (short story)
8. Bailar sobre agujas (1999) (story)
... aka Dancing on Needles (USA: video title)
9. Prach (1999) (short story Cathedral)
10. Autumn of the Leaves (1995) (story)
11. Perdón? (1995)
12. Short Cuts (1993) (writings) dir. Robert Altman 1993
13. Nos veremos mañana (1993) (story)
14. ...They Haven't Seen This... (1988) (short story "Why Don't You Dance")
15. Feathers (1987) (story)

viernes, 4 de enero de 2008

Sobre: TRES ROSAS AMARILLAS, de RAYMOND CARVER



diciembre 11, 2007 / escribió: Daniel, Lima Peru del blog http://whiskydoble.blogspot.com
Tres rosas amarillas, de Raymond Carver

Dice Arquíloco: "El zorro sabe muchas cosas pequeñas, el erizo solo sabe una, pero es una cosa grande". Y entonces me doy cuenta inmediatamente, que la grandeza tiene poco o nada que ver con la complejidad. Quizás es más una cuestión de desgaste. Supongo que hay autores que son como el erizo. Pero también hay algunos que son como el zorro. Y lo más interesante, hay algunos que son como el zorro precisamente porque no desean o no se sienten capaces de internarse en la totalidad, en el absoluto, en lo deslumbrante.

Nunca he sido fanático ni del naturalismo, ni del realismo, ni del costumbrismo ni de ninguna clase de obra lineal. No estoy seguro de por qué. Quizás amo el caos, o quizás son simples ganas de dar la contra. Pero cuando una obra sobrepasa cualquier clase de prejuicio o concepto general, sabes que estás frente a una gran obra. Y sin duda alguna, Tres rosas amarillas es uno de los trabajos más pulcros, limpios y brillantes que he encontrado en mucho tiempo. Y lo mejor de todo es que no brilla con un pasmo deslumbrante, sino que va sorprendiéndote de una manera sutil y humana. Humana en el sentido de que parece escrita, justamente, por un mortal cualquiera, como si no se necesitara ser un gran autor para haber construido esos siete maravillosos cuentos que componen este volumen. Pero la realidad es que Carver era un autor brillante, que quizás incluso llega a rozar la genialidad. Basta con leer "Quienquiera que hubiera dormido en esta cama" o el cuento que le da título al libro y que es una verdadera obra maestra, donde se narran los últimos días de Chéjov. Sobran palabras. Cualquier añadido a Carver es una palabra de más.

Seguidor del realismo de Chéjov (lejos de los malabarismos impresionantes de Flaubert), se podría decir que Carver es más bien un escritor de modesta lucidez, un escritor que no trata de deslumbrarnos sino que nos cuenta una historia maravillosa como si no conociera su valor. Ilusión absolutamente falsa, claro, porque basta con mirar de cerca para descubrir que cada línea ha sido pulida hasta su máximo esplendor y forma, pero de una manera tan minuciosa y natural, que al ojo menos experimentado resulta absolutamente invisible. Y ahí se sitúa este tipo de liteartura: donde se encuentran temas donde nadie busca temas; donde los personajes no son héroes ni villanos; donde no se busca una gloria ajena al mundo, sino por el contrario, se abraza la humanidad con absoluto rigor, una humanidad que finalmente nos recuerda el tedio y la sencilla mortalidad de la vida cotidiana, en contraposición contra la perfección o la inmortalidad a la que aspiran esos autores que, al igual que el erizo, solo saben una cosa, una cosa grande.

"A Chejov, no obstante, le produjo una honda impresión el solícito gesto de aquella visita. Pero, a diferencia de Tolstoi, Chejov no creía, jamás había creído, en una vida futura. No creía en nada que no pudiera percibirse a través de cuando menos uno de los cinco sentidos. En consonancia con su concepción de la vida y la escritura, carecía -según confesó en cierta ocasión- de una 'visión del mundo filosófica, religiosa o política. Cambia todos los meses, así que tendré que conformarme con describir la forma en que mis personajes aman, se desposan, procrean y mueren. Y cómo hablan'."